Más que tiendas aisladas, estos proyectos forman parte de una estrategia de expansión que combina eficiencia operativa, identidad arquitectónica e integración urbana.
Desarrollados para Vidrí en Piletas, San Miguel, Usulután y El Ángel, los proyectos responden a distintas necesidades dentro de una misma visión de crecimiento.
En Piletas, la intervención transformó una bodega existente en un punto de venta eficiente y accesible; en Usulután, se desarrolló una nueva nave industrial para uso comercial, incorporando el reúso de aguas residuales para riego; mientras que en El Ángel se planteó un esquema de uso de suelo industrial-comercial basado en macroparcelas destinadas a centros comerciales, centros logísticos de distribución y bodegas de almacenamiento.
Los proyectos comparten un lenguaje arquitectónico industrial y minimalista, caracterizado por espacios funcionales y una imagen contemporánea. Asimismo, la incorporación de criterios de sostenibilidad y mejoras al entorno urbano fortalecen la relación entre la actividad comercial y la ciudad.






